Flores en la comida
Además de un sutil sabor y aroma, las flores en la comida no sólo hacen más frescos y atractivos los platos que las emplean, sino que sorprenden gratamente al comensal.
Son muchísimas las flores que se usan; desde pétalos de rosa, capuchinas, magnolia, jazmín, flores de azahar, de lavanda, de menta, de loto, de calabacín, de mejorana, violetas...
A la hora de escoger flores para la cocina se deben tener en cuenta algunas recomendaciones casi tan rigurosas como con las setas, ya que las hay comestibles y también tóxicas. Lo más racional es consultar con un especialista o bien proveerse de libros dedicados al tema: improvisar puede poner en riesgo la salud de la familia.
Algunas recomendaciones a tener en cuenta:
Nunca comprar flores en floristerías o mercados de flores, tampoco recogerlas de parques o jardines desconocidos pues pueden contener sustancias tóxicas.
Lo mejor es seguir las pautas del cultivo orgánico y utilizar flores del propio jardín.
Coja las flores de día y con tiempo seco.
Recoja tan sólo las que se vaya a utilizar en ese momento.
Lave las flores con mucha delicadeza y cuidado en agua fresca, sin arrugar los pétalos.
Elimine los estambres, los pistilos y la base blanca de los pétalos para evitar que otorguen sabor amargo.
Consumir sólo los pétalos.
La mayoría de las flores se pueden conservar en la nevera y mantenerse en buen estado durante casi una semana.
Sugerencia: Sé prudente y ten bien claro que no todas las flores son comestibles, y procura no abusar en su uso, las flores deben darle un toque distinto al plato pero sin opacar el ingrediente principal.
