blog de tatiana
Recetas para calabazas y calamares exquisitas
Calabaza
Al comprarlas fíjese que tengan un buen color anaranjado y sin síntomas de enmohecimiento.
Después de pelarla, corte la calabaza en cuadrados y cocínelos en poca agua (ya contiene bastante la pulpa misma) junto con rodajas de papas y una cebolla picada fina. Sazone con pimienta y sal o, mejor, ponga un caldito de verdura.
Hierva y sirva en potes. Si prefiere, extraiga la pulpa conservando la parte exterior de la calabaza entera y podrá usarla como sopera original. Recuerde que la calabaza es un verdura llena de propiedades; alivia las molestias de la acidosis del hígado y de la sangre.
Calamares
Para que queden más tiernos los calamares, cocínelos unos minutos en agua salada sobre la que hará flotar un corcho. luego escurra bien antes de freirlos o prepararlos como más le gusten.
Si los va a rebozar, puede lograr que quede más liviano el rebozo si le hecha un chorro de agua gasificada y le agrega una cucharadita de levadura.
Sabores del mundo
Soz, la marca especializada en aderezos gourmet a base de mostaza y miel, suma a sus habituales propuestas de Honey Mustard, Wasabi y Oliva & Aceto, dos nuevos sabores: Soz Jalapeño y Honey Dijon que vienen en un cuidado pack de mostaza Premium.
Los nuevos productos provenientes de México y Francia completan, por ahora, esta línea innovadora ideal para paladares exigentes creada por un grupo de jóvenes emprendedores que al dar respuesta a su hobby encontró una nueva línea de negocios.
Salsa super rapida
Para acompañar un pescado muy simple al horno o parrilla o para “darle vida” a una simple mayonesa, agrégale a 2 tazas de la misma, 2 cucharadas de cebolla cortada en cuadritos, 2 cucharadas de perejil picado, 1 cucharada de vinagre de vino tinto, 1 cucharadita de sal, ½ cucharadita de pimienta, 2 cucharaditas de pimentón y ¼ taza de mostaza picante o mostaza con miel.
Y si te gusta, ¼ taza de crema agria o yogur. Mezcla todo bien y sirve la nueva salsa. También puede acompañar una ensalada.
Trucos para preparar pescado
Un pescado es fresco cuando sus ojos están brillosos y húmedos. Las agallas deben ser de color rojo intenso y la carne, firme. Si al apretar el filet queda la marca del dedo, el pescado no es fresco.
Para un chupín de pecado conviene elegir variedades de carne firme, como abadejo o congrio.
El filet de lenguado o el de trucha son ideales para preparar a la sartén ya que son delicados y de rápida cocción.
Los pescados de alto contenido graso o de sabor pronunciado como salmón rosado, sardinas, atún o pez espada van muy bien a la parrilla.
Antes de cocinar un pescado al horno, colocarlo en una bandeja y marinarlo durante una hora con vino blanco, manteca, perejil picado fresco, ralladura de limón y aceite de oliva.
Para conservar el pescado es fundamental mantener la cadena de frío. Por eso, conviene guardarlo en la heladera y cubrirlo con hielo picado hasta el momento de usarlo.
Invento japones
Cuando de innovar se trata, Japón siempre está a la vanguardia. Recientemente, una empresa lanzó a la venta una leche para adultos que ayuda a combatir el envejecimiento y el estrés.
¿Cómo? Sencillo, esta leche proviene de vacas qeu sólo se ordeñan una vez a la semana y al amanecer, que es cuando la leche tiene cuatro veces más melatonina (un poderoso antioxidante) que en otros momentos.
Pero, además, las vacas son tratadas como reinas para que la leche sea más rica, y para conservar sus propiedades es envasada seis horas después del ordeñe. Se vende a un valor de 43 dólares por litro. ¿Será este el precio de la fuente de la juventud?
Las especias: dueñas del misterio
Para los egipcios las especias eran componentes esenciales de las técnicas para embalsamar sobre todo la canela y su pariente la casia, el comino y el anís, que aportaban sus envolventes aromas y sus propiedades de conservación.
De las momias a la resaca:
La historia está plagada con sus menciones. Pero no solo las momias aprovechan sus virtudes: hacer varios milenios, las especias constituían un aporte importante en la dieta de los obreros que construyeron las pirámides.
Por ese entonces, el código de Hammurabi, en Sumeria, las menciona como uno de los principales recursos de los médicos. Y en la misma época, los clavos de olor eran bien conocidos y muy usados en la actual Siria: hay que considerar que provenían, nada menos de unas perdidas islas de Indonesia, lo que implicaba el funcionamiento de complejas redes comerciales en la más remota antigüedad.
En China, por su parte. Confucio recomendaba el uso de jengibre y los mercaderes comerciaban otras especias provenientes de los trópicos asiáticos. Los romanos eran especialmente aficionados a las especias. No sólo las usaban en la gastronomía, sino que las aplicaban en los vinos y perfumes. Los legionarios salían a la batalla envueltos en el aromo de las especias y, para curarse la resaca, los ricos dormían con sus cabezas apoyadas sobre costosísimas almohadas rellenas con azafrán.
Con semejantes antecedentes, no es sorpresa que el tráfico de especias haya florecido hace más de cuatro milenios, estimulando el comercio en general, uniendo el Mediterráneo con el Lejano Oriente, misturando culturas, gastronomías y pueblos.
Especias: el tesoro de Oriente
Llegaban luego de atravesar medio mundo, con todo el misterio asiático. Imprescindibles para la cocina y el alma, las especias escribieron buena parte de la historia de la humanidad.
Más valiosas que el oro:
Lo cierto es que, más allá de algunas voluptuosas excentricidades, el rol de las especias en la cocina siempre fue fundamentalmente: sus propiedades ayudaban a preservar los alimentos y sus aromas ocultaban los malos sabores de las comidas en estado dudoso de conservación. Esto era especialmente importante durante los duraos inviernos europeos, en los que a menudo el hambre sólo se podía saciar con carne conservada en sal: la pimienta y los otros condimentos ayudaban a soportar la dieta.
Las especias son, en concreto, aromatizantes de origen vegetal. Algunos incluyen en el grupo de las hierbas aromáticas, pero la definición más estricta sólo considerada “especia” a las partes duras (semillas, corteza, raíces) de ciertas plantas. El nombre proviene de la palabra latina species, usada para mencionara los “bienes” o “mercancías”, sobre todo aquellas que provenían de países lejanos. La etimología habla del lugar preponderante de las especias en el comercio internacional de esa época. Y de su enorme valor.
Lechuga fresca
Para que quede bien lavada y libre de pequeños insectos, que casi nunca se ven, se procede de la siguiente manera:
Se desprende el tronquito y se sacan las hojas para lavarlas bajo el agua de la canilla una por una y finalmente se ponen diez minutos a remojar en agua con jugo de limón o un chorrito de vinagre.
Se puede conservar lavada si la envuelve en un lienzo fino y la mete en la heladera.
Añadiendo una hoja de lechuga a cualquier guiso de verduras le dará un sabor especial.
Receta extra: un té de lechuga antes de dormir relaja y calma los nervios.
Consejos para guardar las patatas
- Siempre conviene elegir las patatas que estén limpias, lisa y firmes, sin partes peladas o magulladuras.
- Opte por las de igual tamaño, lo que facilita la cocción si no se las corta para hornearlas o hervirlas.
- Nunca acepte las patatas con piel verde y tampoco las que tienen brotes, porque se pudren más fácilmente.
- Ya en la cocina, utilice primero las que están golpeadas y dañadas.
- Las papas en buen estado pueden conservarse bien durante varias semanas en un lugar fresco, oscuro y bien ventilado.
- Jamás las lave antes de guardarlas: la humedad generará hongos.
- Las papas almacenadas a temperatura ambiente de 20 a 30 grados centígrados deben utilizarse dentro de la semana, ya que en esas condiciones se secan o se brotan.
- Las patatas conservadas dúrate más de una semana a temperaturas inferiores a 4 grados centígrados, es decir en refrigeradores o neveras, pueden desarrollar un sabor dulce, porque la fécula se transforma en azúcar. Para mejorar su sabor, almacénalas a una temperatura más alta por una o dos semanas antes de usarlas.
El origen de las fritas
Las papas fritas son un clásico global. Algunos dicen que nacieron en Bélgica; otros en los Estados Unidos, inventadas por un cocinero negro esclavo. Se sabe que Benjamín Franklin las comió en un banquete en Paris y que Thomas Jefferson las difundió entre sus compatriotas norteamericanos.
Lo cierto es que es una combinación tan simple que debe haber surgido en varios países y en varias ocasiones. Hoy se conocen muchos tipos de papa frita, en general denominadas por el tipo de corte: bastón, fósforo o allumette, paille o paja, rejilla, chips y soufflé (sopladas).









